Golpe de estado de 1955

Desde 1951 sectores cívico-militares antiperonistas habían venido desarrollando actos terroristas a través de los denominados Comandos Civiles.

El 16 de junio de 1955 los Comandos Civiles, integrados por conservadores, radicales y socialistas, junto con la Marina de Guerra y sectores de la Iglesia Católica intentaron un golpe de Estado que incluyó el Bombardeo de la Plaza de Mayo y el centro de la ciudad de Buenos Aires con más de 364 muertos y centenares de heridos. El ataque se produjo con una veintena de aviones de la Aviación Naval sobre la multitud que se encontraba en una manifestación. Los ataques continuaron hasta las 18 horas. El Ejército instaló tanques y baterías antiaéreas para proteger al presidente, por lo que a los insurgentes se les ordenó atacar a los miembros del Ejército y a los civiles que apoyaban a Perón. Finalmente, los atacantes pidieron asilo político en Uruguay.

Tropas leales al gobierno de Perón resisten el Golpe de Estado en la localidad bonaerense de Ensenada.

Luego Perón pidió en un discurso público por radio, calma a la población. Pero sus seguidores, en respuesta a los ataques, incendiaron varias iglesias en el centro de la capital.

Perón dio entonces por finalizada la llamada revolución justicialista, y llamó a los partidos políticos opositores a establecer un proceso de diálogo que evitara la guerra civil. Por primera vez en años los opositores pudieron utilizar los medios de difusión estatales. Pero para entonces los partidos opositores no estaban interesados en llegar a un acuerdo con Perón, y utilizaron la oportunidad para difundir su oposición al gobierno y denunciar por radio la falta de libertades. Poco después Perón dio por concluidas las conversaciones.

El 16 de septiembre de 1955 las Fuerzas Armadas derrocaron a Perón. La CGT, sectores del peronismo e incluso sectores opositores fueron a reclamar armas para impedir la toma del poder por los militares, pero el presidente se las negó y se exilió temporalmente en Paraguay. Finalmente se instaló en Madrid, en el barrio residencial de Puerta de Hierro. Allí se casó con la bailarina María Estela Martínez de Perón, Isabelita, a quien había conocido en Panamá, en 1956.

PRESIDENCIA DE EDUARDO LONARDI

Eduardo Lonardi (Buenos Aires, 15 de septiembre de 1896 – Buenos Aires, 22 de marzo de 1956) fue un militar argentino, que ocupó de facto la presidencia del país entre el 23 de septiembre de 1955 y el 13 de noviembre de 1955 

Ocupó la presidencia de Argentina luego del golpe de estado de 1955 contra Perón dada la necesidad de la llamada Revolución Libertadora (en rigor, un movimiento golpista) de presentar un nombre de prestigio que unificara a las Fuerzas Armadas. Lonardi inicia medidas tendentes a lograr la “reconciliación nacional”, pero es obligado a renunciar por los sectores más duros del Ejército y la Armada.

A él se le atribuye la famosa frase:

“Ni vencedores ni vencidos”

Estas palabras pueden haber sido inspiradas en la misma frase pronunciada por el general Justo José de Urquiza después de la batalla de Caseros, en 1852.

Durante su corto gobierno intentó pacificar el país infructuosamente, manteniendo los cambios políticos y sociales que se habían gestado durante el gobierno democrático de Perón. Pero posiciones irreductibles dentro del ejército y los partidos de la oposición aunados en la Junta Consultiva Nacional hicieron imposible este proceso provocando la posterior caída de este.

En su primer discurso criticaba el manejo de la economía durante los gobiernos de Perón:

“Ha terminado el sistema de ocultación de la verdad, el país quiere conocerla, por más que sea dura y penosa. Diez años de irresponsabilidad y corrupción nos han llevado a la situación más desastrosa de nuestra historia económica. El país se ha empeñado en hacer lo que nadie puede cumplir, impulsado por una tremenda insensatez, ha tratado de consumir más de lo que producía y así ha gastado sus reservas monetarias”

Conformó una “Junta Consultiva” con la Unión Cívica Radical y otros partidos de la oposición al peronismo, que tuvo continuidad con Pedro Eugenio Aramburu.

PRESIDENCIA DE PEDRO EUGENIO ARAMBURU

Pedro Eugenio Aramburu (n. Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 21 de mayo de 1903Timote, Buenos Aires, Argentina, 1 de junio de 1970) fue un militar y político argentino, gobernante de facto de la Argentina, autotitulado presidente (1955-1958), durante la dictadura militar denominada Revolución Libertadora. En 1962, fue fundador de Unión del Pueblo Argentino (UDELPA), partido que sostuvo su candidatura presidencial en las elecciones de 1963, en la que salió tercero. En 1970 fue secuestrado y asesinado por la organización guerrillera Montoneros.

Fue uno de los propulsores de la autodenominada Revolución Libertadora que derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón el 16 de septiembre de 1955 y que designó como presidente de facto al general Eduardo Lonardi.

Sin embargo, tras el derrocamiento de Peron en 1955, la política de Lonardi fue conciliadora hacia el peronismo. Esto provocó que el 13 de noviembre de 1955 las fuerzas armadas lo reemplazaran en el cargo por el general Aramburu. El nuevo gobierno mantuvo como cuerpo asesor la “Junta Consultiva” integrada por políticos pertenecientes a partidos y sectores que se habían opuesto al gobierno peronista.

Uno de los principales objetivos de la Revolución Libertadora fue la “desperonización del país“, por lo que se investigó y en algunos casos se procesó a los funcionarios del gobierno derrocado, se intervino la CGT, se destruyeron todos los símbolos del peronismo que habían sido incorporados al aparato del Estado y se llegó a prohibir la sola mención del nombre de Perón, quien pasó a ser llamado en los medios como el “ex presidente“, el “tirano prófugo” o bien “el dictador depuesto“. El peronismo contestó con una serie de huelgas y sabotajes, iniciando lo que dio en llamarse la Resistencia Peronista.

También se dejaron sin efecto los nombres alusivos al peronismo tales como Eva Perón, Juan Domingo Perón, 26 de julio, 8 de octubre, 7 de mayo y 17 de octubre entre otros, que designaban a calles, plazas, estaciones de subterráneo y de ferrocarril (la estación Presidente Perón retomó su nombre de Retiro), municipios, escuelas, hospitales y otros establecimientos públicos. También se cambió el nombre de las provincias Eva Perón (que tomó el nombre de La Pampa y Presidente Perón (que pasó a denominarse Chaco) y de la ciudad Eva Perón que retornó al nombre de La Plata.

En el área cultural se creó el Fondo Nacional de las Artes, se dejó sin efecto la prohibición de funcionar que afectaba a entidades tales como la Sociedad Científica Argentina, el Colegio Libre de Segunda Enseñanza y el teatro independiente IFT y se restituyó la autonomía a las universidades públicas permitiendo así que sus autoridades pasaran a ser elegidas por los claustros de profesores, egresados y alumnos.

En la noche del 9 de junio de 1956 comenzó una insurrección cívico-militar comandada por el general Juan José Valle. El movimiento actuó en varias partes del país, pero fue rápidamente desbaratado y durante los enfrentamientos los sublevados mataron a tres personas -Blas Closs, Rafael Fernández y Bernardino Rodríguez- y tuvieron a su vez dos muertos -Carlos Yrigoyen y Rolando Zanera- sin contar, por supuesto, los que fueron luego fusilados.[4]

Sobre el propósito de los rebeldes dice Page:

“El manifiesto que delineaba los objetivos del movimiento era un tanto vago; llamaba a elecciones a la brevedad posible y exigía la preservación del patrimonio nacional pero no decía nada respecto a Perón. Aunque un grupo de peronistas, individualmente, se unieron a la conspiración y las bases del partido la consideraban como un intento de entronizar nuevamente al conductor, la resistencia peronista se mantuvo a la distancia”[5]

Por orden del gobierno militar fueron fusilados Valle y otros 17 militares, así como unos 15 civiles en lo que el escritor Rodolfo Walsh llamó más tarde la Operación Masacre. Perón no respaldó la sublevación y así cuenta Miguel Bonasso:

“En carta a Cooke, Perón criticó acerbamente “el golpe militar frustrado”, que atribuyó a “la falta de prudencia que caracteriza a los militares”. Después, los acusó de haberlo traicionado y conjeturó que, de no haberse ido del país, lo hubieran asesinado “para hacer méritos con los vencedores”.[6]

Por su parte el historiador Joseph A. Page dice sobre el episodio:

“En una carta que Perón envió a John William Cooke el mismo día del levantamiento de Valle, no había la más mínima traza de compasión por los militares rebeldes. El conductor criticaba su apresuramiento y falta de prudencia y aseguraba que sólo su ira por haber debido sufrir el retiro involuntario los había motivado a actuar”.[7]

Aramburu en 1963.

La dictadura militar de Aramburu hizo ingresar al país en el Fondo Monetario Internacional y disolvió el IAPI pero mantuvo algunas medidas proteccionistas que venían de décadas anteriores. Así la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes controlaron la exportación de estos productos. Para fomento de la tecnología agropecuaria se creó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y para la explotación de carbón en Río Turbio se creó (YCF). También se inauguraron usinas y oleoductos.

Pedro Eugenio Aramburu.

En 1957 se convocaron elecciones para una Asamblea Constituyente, en un marco de proscripción del peronismo. Estas elecciones provocaron la división de la Unión Cívica Radical al consolidarse un sector acuerdista con el peronismo, liderado por Arturo Frondizi. Al retirarse los constituyentes de Frondizi, la Asamblea Constituyente se limitó a recuperar el texto de 1853 y aprobar un amplio conjunto de derechos sociales que se incluyeron como artículo 14 bis.

Finalmente, Aramburu convocó a elecciones en las cuales no podía presentarse el Partido Peronista que continuaba proscripto, si bien lo hacían algunos nuevos partidos, llamados neoperonistas integrados por políticos peronistas. Perón optó por pactar su apoyo con Arturo Frondizi, quien ganó el 23 de febrero de 1958 y asumió el poder el 1* de mayo del mismo año, pese a las presiones de algunos sectores militares que se oponían, y Aramburu solicitó de inmediato su retiro del ejército.

lonardi seria asesinado por montoneros el 29 de mayo de 1970 en un sotano en una casa en la localidad de timote

 

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